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Los analistas nunca podrán entender

Por André Agurto   Las canciones dicen cosas distintas según el contexto que uno esté viviendo. Hace unos días me detuve en una línea de Cerca de la Revolución, de Charly García. "¿Los analistas no tienen nada que hacer?".

Por André Agurto

 

Las canciones dicen cosas distintas según el contexto que uno esté viviendo.

Hace unos días me detuve en una línea de Cerca de la Revolución, de Charly García.

«¿Los analistas no tienen nada que hacer?». (O tal vez lo afirma, no sé).

 

 

Y pensé: la vida me trajo aquí. Soy analista.

No de mercados. No de datos. No de fútbol. Analista de prensa.

Suena más importante de lo que realmente es, lo sé. Consiste, en buena medida, en leer noticias, medir apariciones, clasificar menciones, detectar tendencias. En breve, traducir el ruido en reportes. Analizar.

La palabra vuelve una y otra vez.

Analizar.

Nunca me había detenido a pensar en la violencia silenciosa de ese verbo cuando se convierte en un una forma de sobrevivir, en una rutina tortuosa.

Yo estuve en el lugar de los hechos

Siempre me gustó escribir. Contar historias. Encontrar la frase justa. Hacer preguntas. Pensar el mundo para convertirlo en palabras. Hoy paso buena parte del día leyendo lo que otros escriben y tratando de encontrar patrones donde quizá solo hay decisiones editoriales tomadas a las cinco de la tarde, con un cierre encima y un editor diciendo: «Así está bien, publícalo».

Lo sé porque estuve ahí.

Fui periodista.

Cuando alguien me pide analizar la cobertura de un tema, no puedo evitar recordar que muchas veces una noticia existe por razones mucho menos sofisticadas que las que imaginan quienes luego la analizan.

Hay una especie de inocencia en creer que toda publicación responde a una estrategia. A veces responde simplemente a que había espacio o que al periodista y al editor quisieron hacer lo que les salió del forro. Tampoco es tan difícil de imaginar, ¿no?

Entonces me pregunto cuánto de lo que analizo merece realmente ser analizado.

No es una pregunta profesional.

Es una pregunta existencial.

Entre horóscopos y notas de prensa

Soy virgo.

No lo digo porque crea demasiado en la astrología, sino porque nunca encontré una descripción más eficaz para esa tendencia insoportable a desarmar todo en la cabeza. Una conversación de hace tres días. Una respuesta que pudo haber sido otra. Una decisión tomada hace diez años. Una canción. Una fotografía. Un silencio. Todo vale.

¿Puedo aplicar mi existencia astrológica a mi profesión?

Hay una ironía perversa en descubrir que aquello que más agota de uno mismo también puede convertirse en una descripción del puesto.

Analista.

Como si el mundo hubiera decidido profesionalizar mi defecto.

Quizá por eso la frase de Charly me persigue desde hace días.

«Los analistas no tienen nada que hacer». (¿O quizás se lo preguntaba?).

Tal vez hablaba de quienes interpretan la realidad desde un escritorio mientras otros la viven.

Porque cuando el análisis se convierte en un fin, suele parecerse a una habitación de hotel, de esas que tienen un espejo en el techo.

prensa@revistamood.com

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